acaricia mi rostro una vez más
Dejo mis manos destiladas
de nicotina para volver a ver
con mis ojos cansados
ese paisaje de miedo sin fin
En la madrugada prometida
sonarán las campanas
del amor que espera
en alguna ciudad
Y dejará perpetua la brasa
débil de tus caricias
Voy a embriagarme
de nuevo con Dios
lo haré por el tiempo perdido
en casa el frío desnuda la fe
que calmó la promesa eterna
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