Y las vertientes del vino que consuela
abre el camino inexplorado
en el rincón de la desesperación
dónde late mi inconsciente inconsistente
promulgando la suerte de intentar engancharte
culpandote de todos los males del mundo
pero sobre todo de los corazones que rompiste
creando una legión de poetas que en plena desazón
te regalaron una oda a la destrucción
Nunca supe
No lo sé
Nunca voy a saber