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Mundial


Y queremos jugar un mundial
Perder el mundial
Queremos perder el mundial

El azar me lesiona
No vamos a ganar
Nunca vamos a ganar

Reptiles me siguen en ese lugar
Personas reptiles me van a comer
Se pueden multiplicar
Y nunca van a desaparecer
Quien va a gritar
Perder el mundial
o un apocalipsis zombi

Son hinchas de Irlanda
son verdes
Ya ves
Quieren ganar el mundial
Queremos perder el mundial
Hay acuerdo o me van a mutilar

Cerveza es el agua de la revancha
Pasado mañana es una contradicción
Vayamos al bosque para morir
Sirenas silvestres de pantano artificial
Me van a hipnotizar

No es el fin perder el mundial
Irlanda puso fe en la suerte de su trébol
Querida la cena esta servida
Soy el plato frío de un caimán

Queremos perder el mundial
Perder el mundial
Perder el mundial

Perder el mundial
Perder el mundial
Perder el mundial

Un domingo gris
El cielo desapareció
La gente vota mal
Y el mundial no los salvó
y ahora
sálvese quien pueda


Charly

Cerrito.
Observé distintas maneras de dormir.
La gente duerme con la boca abierta.
Con la boca cerrada.
En forma agotada o placentera.
Algunos escuchan música cuando duermen.
Muchos simplemente cierran sus ojos.
Cerrar los ojos no implica dormir.

Yo voy sentando en el medio.

Veo desplomarse en el hombro de un viejo
la cabeza de una muchacha perdida
en las fases del sueño.

El sereno avance del transporte en la autopista
perfecto inductor del sueño
se invade por los resaltos en los peajes.
Siento que la gente paga para dormir y no para viajar.

Me pregunto si todas las personas que van durmiendo
estarán soñando.

Yo no quiero quedarme dormido,
en realidad no puedo quedarme dormido
por dos motivos.
No sé como dormir en una combi.
No sé donde me tengo que bajar.
El primer motivo alcanza como justificativo.

Charly es el conductor.
Los crónicos pasajeros le golpean el hombro
o le dan un beso.
Yo simplemente digo: Hola.

Charly es simpático.
Charly también quiere dormir como los pasajeros
por eso lo hace en intervalos de uno o dos segundos.
Charly trabajo más horas que cualquiera
de los que vamos acá sentados.
Alguien debería ofrecerle una cama a Charly
o conseguirle un reemplazo.

Decido acercarme para hablar con Charly.

Era demasiado tarde para frenar.

Revólver

Los recuerdos que no volverán, cicatrices que no van a cerrar.
El verano negro sin piedad, las monedas que no existen más.

Los necios venden al por mayor: las palabras que enterraron
                                                            las mentiras establecidas como verdades.
Tiempos conjugados en primera persona y un misterio sin resolver.

Bajo consumo por el calor, el colchón transpirado de a dos.
Siguen siendo los mismos que ayer, los problemas sin resolver.
Guardo el lema que sigue el amor, los rayos tapan la desolación.
Sigue el mundo rondando a tus pies, es el clima que estuvo bien.

Tanto vuelo esperando tu voz, sigue el cielo vacío de paz.
Suelen bajar los fantasmas mentales.
Expresarme siempre fue interrogante.
Ya no juego, ni meto presión.
Las arterias se taparon con tierra.
Esto de ir y no volver,
revolver siempre fue especial a todo mareo existencial.

                                                   

Relato de un insomnio I

Una madrugada sin sangre, volviendo a escribir, oscuro, todo está oscuro.
Que mal me siento. Será. Enloquecerá.
La puntada de la panza, así golpea la puerta el fantasma que susurra al oído, sin vos, tu voz.
Pensarte solo pensarte.
Perderme pensándote y lo hago. Porque te pienso, toda entera, desnuda, distinta, divina, mojada.
Y no te siento tan cerca, ni tan sola, ni tan mal acompañada, ni nada de nada, me enredo y me pierdo.
De nuevo me ganan todos los sentimientos del terror. Me hundo.
No hablo, me callo, poco a poco caigo en la desolación de imaginarme un hermoso día con sol, con chiquitos que en la plaza juegan, ríen y me miran, me miran felices. Y yo escondido en el fondo de mis anteojos.
Por cagón y por sensible, porque hiciste lo que quisiste y yo estaba escuchando.
Qué manera de respirar fe en una habitación vacía y fría.
En esta madrugada que volví a escribir, se escucha un auto lejano, el corazón late despacio y yo busco el diablo en los detalles, aparece con tu cara lejana, porque sigo pensándote y rogando sangre, más sangre, todavía me duelen las venas de tanto esperarte.
No poder tocarte.
En el aire, volemos por el aire, seamos viento, seamos lo que en cualquier momento puede explotar.
Seguime esclavizando a todos tus encantos que la vida pasa rápido y yo me revoluciono fácil.
Qué será de tu vida masticando el pasado, que escupís en la almohada las noches que estás sola, que sentís cuando te miro y te hablo, pensándote.
Como sería tu vida con la mía, cuerpo a cuerpo, para dejarnos enredar por  los jugos y las babas, la nariz rociando con suspiro los pelos erizados, tu boca consolando las palabras que me faltaron decir, la cabeza pensando que jamás se levanten las persianas, para seguir tirado oliéndote, manoseándote, para mirarte de cerca y estar cada vez más convencido, de gritarle a los cuatro puntos cardinales que me puedo morir tranquilo, porque me voy a morir feliz. Amándote.